Una de las cosas que he notado durante los últimos años como consultor en innovación –Caso Colombia– es que la palabra innovación se fundió dentro de la palabra ideación, para muchos ejecutivos, idear o generar ideas es sinónimo de innovar y tal vez por esto la innovación no se ha considerado como lo que es: Un sistema, un proceso metodológico transversal en la organización que propende a la creación de cultura organizacional en función del crecimiento sostenible.

La innovación es un sistema estructural que parte y moldea la planeación estratégica, atravesando las capacidades corporativas y desembocando en beneficios medibles y cuantificables -moonetizables-, es un sistema que toma al cliente externo o interno como fuente inagotable de inspiración para satisfacer sus necesidades de manera pertinente y eficiente, creando y capturando valor de nuevas formas, ya sea mejorando procesos, en nuevos modelos de negocios, en el desarrollo de nuevos productos y servicios, a lo largo de toda la cadena de valor o en alguno de sus eslabones y cuando me refiero crear y capturar valor de nuevas formas no significa que debe ser nuevo en el mundo, basta que sea nuevo para la organización, es un proceso enmarcado en un sistema ordenado y diseñado para generar resultados optimizando los recursos necesarios (personas, capital, tiempo).

Una empresa innovadora tiene un portafolio de proyectos saludables, mapea y planea el futuro cuidando el presente, es como un jugador de futbol que siempre fija su mirada en la portería contraria, visualiza las jugadas, anticipa los movimientos del adversario, ubica y conoce a sus compañeros de equipo y todo esto lo hace mientras domina el balón con experticia y sin mirarlo… nunca mira al piso para ubicar el balón porque sabe donde está, lo controla con sus pies y juega con la cabeza.

Lo cierto es que la generación de ideas (front end de la innovación) es una de las etapas más divertidas de la innovación, pero más allá de esto la innovación puede ser aprendida pero requiere líderes pacientes, persistentes y perseverantes que identifican los cambios, los evalúan y actúan a tiempo para anticiparse a ellos, siempre buscando la sostenibilidad en el crecimiento de sus organizaciones, estos líderes entienden que la innovación no es moda, no es un paradigma es un proceso, una habilidad, una capacidad y una ventaja que permite experimentar, acelerar, desacelerar, cambiar y combinar, la innovación es metodológica pero flexible, sistemática pero contingente, difícil pero divertida, la innovación es estrategia, capacidad y disciplina.

 Edwin Bernal

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